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jueves, 7 de marzo de 2013

Lalalalala, y Louis Loumière, papá Mesías creo el documental cinematografico, antes de que viésemos animalejos revoloteando y que se terminase reducido a la siesta y a los cinéfilos empedernidos el señor Luis nos enseño que informar y documentarse es parte esencial en este arte, con el paso de los años hemos evolucionado hacia el exilio del género pero ha servido también para aumentar la calidad media de los metrajes y (quizá) para que aprender a valorarlo un poco mas.

Tras el mayor de los Loumière y con el cine en expansión astronómica nuestra primera parada obligada esta en el año 1922, una obra de arte sobresale en un año en el que los Murnau, Lang, Keaton y Chaplin asombraban a las siguientes generaciónes adelantandose a su tiempo haciendo peliculas insuperables, un desconocido explorador llamado Robert J. Flaherty completo 80 de los minutos mas bellos y recordados del cine mudo al practicamente dar las pautas para a posteriori crear una estructura que se convirtió en el género documental, filmando la cotidianeidad del esquimal Nanook y de su familia en "Nanook of the North".

Saltamos unos cuantos años pasando por alto "Las olimpiadas" y "El triunfo de la voluntad" de la odiada Riefenstahl por que me da a mi la gana para llegar al año 1933 en el que el JODIDO Buñuel, solo 3 años después de su primer largo, "la (increíble) Edad de oro" (en la que en su primera parte, se proyecta en tono documental la vida del aracrán. JODIDO Buñuel) realiza en apenas media hora un retrato pormenorizado de las desgracias que se vivían a principios de siglo en Las Hurdes (Cáceres), tierra sin pan. En una de las escenas mas crudas que pueda recordar los pueblerinos Extremeños transportan el cadáver de un bebe recién fallecido por las escarpadas laderas de los alrededores con el fin de darle sepultura.







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